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Se muestran los artículos pertenecientes al tema ~ Sociedad.
03/04/2005
La España mítica, al desnudo (1.3)__________________________________________ Entre los principales mitos fundantes de la conciencia nacional española está, sin duda, la Guerra de la Independencia. No es el momento de pensar en los significados de una contienda sumamente compleja y llena de alternativas, en que las formas típicas de resistencia hispana que en ella se observan: - los sitios o defensa hasta la muerte de poblaciones asediadas por el enemigo (Zaragoza, Gerona) y
- las guerrillas,
manifiestan, como han señalado Juretschke y Jover, una sensibilidad romántica.  Guerra, en expresión de Canovas, “gloriosa y fatal”. - Fatal por cuanto España se verá rebajada del rango de primera potencia, que aún mantenía durante el siglo XVIII, a la condición de país marginado y pintoresco, entregado, sobre todo, a los “fatales gérmenes que la guerra depositó en él; los malos hábitos de intolerancia, indisciplina, violencia, politización del clero e inclinación de los militares al pronunciamiento y la violencia” (García Escudero).
- La Nación salió del conflicto victoriosa, pero materialmente arruinada. El esfuerzo resultó tan desproporcionado que el país quedó resentido por mucho tiempo, concluyendo Galdós que “las maravillas de entonces las hemos llorado después con lágrimas de sangre”.
¿Por qué entonces la dimensión mítica de la Guerra de la Independencia? Se trata de una verdadera guerra, la primera en la historia de los pueblos occidentales, de liberación nacional, de una auténtica epopeya, patriótica y popular, de la Nación en armas. - Supuso la afirmación de una identidad colectiva española por encima de la pluralidad de regiones históricas que la integraban.
- Fue, en definitiva, un momento de apogeo de la Nación española y orientó su proyección, con luces y sombras, hacia la época contemporánea.
 No cabe omitir, finalmente, que la Guerra de la Independencia, como los demás mitos del nacionalismo español, vienen siendo objeto, en los últimos decenios, de una “persistente erosión”, por lo que tiene hoy, seguramente, limitada vigencia en nuestra conciencia colectiva. La dimensión mítica de los demás nacionalismos peninsulares, por el contrario parece circular –historiografía, discurso político– con muchas menores reticencias. Situación inquietante. __________________________________________ Créditos• autor: Antonio Morales Moya • artículo: “Guerra de la Independencia” • índice: La España mítica, al desnudo. Ocho historiadores revisan ocho episodios legendarios __________________________________________ Mapa
15/03/2005
La España mítica, al desnudo (1.2)__________________________________________ Dos mitos complementarios han logrado poner en pie interpretaciones erróneas de la historia de España. Una Castilla mística y guerrera, absorta en su propia lucidez, alejada del mundo en transformación, desdeñosa de los avances científicos, recaudadora de la espiritualidad y los sueños harapientos de un imperio olvidado. Frente a esa religión, que sustenta el grito de “Castilla, salva a España” de los seguidores de Onésimo Redondo, se encuentra otro mito, que parece duplicar el anterior con su contrario. Se trata de la Cataluña moderna, subida al tren del progreso, laica y europea, donde el fascismo es una invasión foránea y el nacional-catolicismo un contagio español. Olvidadas las raíces carlistas del regionalismo, las plegarias catalanistas de los mosenes ultraconservadores con el obispo Torras y Bages a la cabeza, los comités de defensa social y el somatén, las romerías de Montserrat o el Tercio de Requetés del mismo nombre, la única herencia que reciben los jóvenes nacionalistas de hoy es la de una Cataluña que sólo ha basado su identidad en el republicanismo, el sindicalismo revolucionario, el progresismo social, el espíritu laico, la apertura a las corrientes literarias y artísticas europeas. Por el contrario, en 1908, Menéndez Pelayo veía Barcelona “destinada acaso en los designios de Dios a ser la cabeza y el corazón de la España regenerada” y Gaudí siempre entendió la iglesia de la Sagrada Familia como un templo expiatorio de los pecados de la burguesía y un triunfo de la cristiandad sobre las corrientes anticlericales que atravesaban la gran urbe de la Renaixença. Todo lo anticuado viene de la mesetaria Castilla, los adelantos se deben a la cosmopolita Cataluña. Fue Valentí Almirall, uno de los padres del nacionalismo catalán, quien con su obra Lo catalanisme contribuyó a difundir este mito bicéfalo. Luego vendría Sabino Arana con su veneno y sacaría nuevas y aún peores conclusiones sobre la perfidia y la degeneración de los castellanos. Cuando después del desastre del 98 un grupo de escritores y pintores, casi todos de la periferia, se preguntó por España, buscó su alma vieja, repleta de otoños, en el árido paisaje de Castilla, convertido en símbolo y mito nacionalista. “Amo tanto a Castilla...los únicos paisajes integrales que ha perpetuado mi paleta..”, diría el guipuzcoano Ignacio Zuloaga. Otra vez Castilla pagaba los platos rotos del Imperio. Ahora con el estereotipo español, difundido por los artistas, los poetas y los filósofos para consumo de los extranjeros. Hoy la Historia dice que no hubo euforias imperiales en la sociedad castellana y que los procuradores en las Cortes de Castilla no se cansaron de protestar por la política imperialista de Carlos V. __________________________________________ Créditos• autor: Fernando García de Cortázar • artículo: “Castilla arcaica y Cataluña moderna” • índice: La España mítica, al desnudo. Ocho historiadores revisan ocho episodios legendarios __________________________________________ Mapa
23/02/2005
La España mítica, al desnudo (1.1) __________________________________________ Hablar en España del exilio es hablar de los olvidados, de los excluidos; de aquellos miles y miles de españoles que perdieron su casa, su familia, sus amigos, sus libros, su trabajo; que tuvieron que salir de su país para desaparecer, en muchos casos, por las grietas de la historia y pasar a la condición de invisibles. Y ahí situados, en una especie de limbo, han estado esperando durante años a ser reconocidos por los españoles. Felizmente y de forma inesperada, este reconocimiento se ha comenzado a producir. No es que los historiadores hubieran desatendido la investigación en este punto: ha habido y hay excelentes trabajos al respecto. Lo novedoso hoy es que el gran público ha comenzado a descubrir nuestro exilio. Ya era hora. Recuperar la memoria histórica del exilio es una tarea obligada. - En primer lugar, para hacer justicia a aquel medio millón de españoles que atravesaron nuestras fronteras huyendo de la miseria, la violencia y la guerra y que muy poco se diferencian de quienes hoy en día vemos huir de las hambrunas, las guerras y la violencia a lo ancho de nuestro mundo.
- Debemos, en segundo término, recuperar la historia del exilio porque es una forma de conocer la historia de España: de nuestro país fue expulsada toda una sociedad completa, una fiel representación de la misma con sus dirigentes políticos de izquierdas, centro y conservadores; líderes, intelectuales, científicos, militares, policías, carpinteros, agricultores. No fue una parte de la sociedad, una clase o una elite. Fue toda una sociedad la que se exilió con sus instituciones, sus partidos, valores, tradiciones… Era la España peregrina.
- En tercer lugar, hemos de recuperar la memoria del exilio para conocer también mejor nuestro presente. Las sociedades somos, entre otras cosas, comunidades de recuerdos. Sin recuerdos no es posible la vida, sea esta individual o social. Es la memoria, cultivada a través de los procesos de socialización, la que nos transmite hechos, fenómenos, acciones que sirven como modelos, pautas de comportamiento, envoltorios de valores sociales que mantienen la cohesión. Por eso toda sociedad que pretende sobrevivir tiene que recordar; especialmente a las víctimas inocentes –nuestros exiliados– que todavía siguen esperando que se les haga justicia.
Pero, sobre todo, debemos recordar a nuestros exiliados porque en su mayoría constituyen un modelo de comportamiento cívico: condenados a vivir fuera de su patria en un mundo hostil y sin principios, supieron mantener viva la idea de una España abierta, anclada en los principios y valores del Estado de Derecho, en el respeto a la legalidad, en la defensa de la soberanía nacional y dieron con su vida ejemplo de lo que significa de verdad lealtad constitucional. España comienza felizmente a reconocer a sus exiliados, que es una forma de reconocerse a sí misma y reconocer los valores sobre los que se asienta nuestro sistema democrático. __________________________________________ Créditos· autor: Virgilio Zapatero · artículo: “El exilio: de la invisibilidad al reconocimiento” · índice: La España mítica, al desnudo. Ocho historiadores revisan ocho episodios legendarios __________________________________________ Mapa
16/02/2005
En Manuscrito... he considerado necesidad dramática de plena calidad mostrar el culo de Juan Ribó y los dulces pechos de manzana de mis jóvenes actrices. Y mostrar una escena de amor físico, pero en términos rigurosamente teatrales. Un polvo de oro, diría yo
__________________________________________ Si quisiéramos hacer rigurosa historia de parecido asunto, pudieran rellenarse páginas y páginas a granel. La exhibición física, sin tapujos del cuerpo humano formó parte de muchos espectáculos primitivos –o primitivistas– pues la moral pagana, hasta la extrema decadencia del imperio romano, la aceptó con naturalidad. En la Roma más decadente, a finales de la Edad Antigua, la exhibición corporal en la llamada “comedia atelana” fue “tan espectáculo”, como las escenas de intriga o de reflexión. Sin embargo ningún actor se desnudó, bajándose del coturno en el teatro trágico, el teatro serio y ceremonial. Los grandes escultores como Fidias determinaron que los dioses vivieran desnudos su eternidad y los frisos partenopeos eran en verdad, teatro y marco de su espectáculo. El desnudo en la vida diaria era bien común, aunque siempre fuera un signo de respeto y de autoridad vestirse y recatarse. Saltando por encima de la Edad Media y de la Edad Moderna, metidos ya en el tercer milenio, la exhibición del propio cuerpo, lo es “a voluntad”, en todo el mundo occidental, según lo marquen nuestros gustos. Antes de 1967 ó 68, no era “teatral” y “de buen gusto” que un actor o actriz actuasen desnudos, hasta que unos estudiantes americanos, de la Universidad de Yale, dieron el “trompetazo” más radical de la escena moderna con la revista “Hair”, venciendo su puritanismo ambiente y desvelando su cuerpo con delectación exhibicionista de juventud. Creaban el teatro de lo que pudiéramos llamar interinamente la Edad Posmoderna. Posteriormente, desde el espectáculo !Oh Calcuta! de Kenett Tynan –durísimo crítico de teatro inglés– en el teatro occidental no se ha cesado de exhibir cuerpos desnudos en acciones teatrales, de mayor o menor entidad significativa. “Lo pide el guión”, comenzó a decirse en los primeros tiempos de “destape” en la España de la transición. Yo había comenzado a escribir en ese tono, con escenas de desnudos, porque adoraba las farsas de Aristófanes y me divertía infinito el teatro libertino francés, manifestado casi a lo largo del siglo XVIII. No vivía entonces en España y me codeaba con intelectuales y gentes muy “progres”, como lo fue Roland Barthes, investigadores y sociólogos del teatro. La exhibición integral del cuerpo humano en la escena, lo mismo trágica que cómica, se debía sin duda a la descristianización de la moral, a la “secularización” de todo, al acto libre de pensar y expresarse en la Europa libre. Y la primera comedia que estrené en 1975 mostraba ya integralmente un cuerpo femenino. Estamos hablando de un teatro que es literatura o poesía dramática en su integridad, que puede usar del desnudo con fines no centrados en la pura sexualidad, sino como apoyatura al meollo del tema o de la anécdota. Tomarlo sólo como pretexto revela “vaciedad” revisteril y no conserva valor dramatúrgico alguno. Sexo desnudo y bien explícito lo encuentra el pornógrafo en cualquier capital europea que se precie de europea y de capital, en los espectáculos “duros” de cabaret. De poco valdrá incluir desnudos en un espectáculo dramático, porque siempre ganará la partida una buena comedia, por tapada y engolillada que esté. Cierto que en épocas o ante individuos más reprimidos, un desnudo en teatro tiene otro valor, valor sin duda alguna entre excitante y escandalizante –excitante en seco, como “voyeur” y desligado del interés dramático– valor afrodisíaco. En la actualidad, frecuentar una playa nudista es estabilizador a la baja de esa fijación pornográfica y se asume el propio desnudo hedonísticamente, como una muestra de supremo confort, para dejarse acariciar por la brisa, el agua y el sol. Así que las escenas en teatro “subidas de tono” entran dentro de la convención del teatro, como puede entrar un viejo escotillón. Al teatro, uno va a divertirse y no a pasarlo mal. El desnudo humano, lo mismo masculino que femenino, añaden sueño y realidad, lo mismo que hay escenas de reflexión, de desafío o aventuras. En Manuscrito encontrado en Zaragoza me sumo a la ingente cantidad de autores y directores que emplean el desnudo con una intención estilística y no poca sofisticación, puramente teatrales. Un polvo de oro, diría yo, pues me he inspirado en pinturas de Delacroix y en Gustave Moreau. Por mi educación clasicista, el desnudo en el teatro me parece tan natural como en los mejores cuadros que admiro, en Ribera, en Velázquez o Caravaggio... He considerado necesidad dramática de plena calidad mostrar el culo de Juan Ribó y los dulces pechos de manzana de mis jóvenes actrices y bailarinas. Hecha con toda la malicia del autor – a la vez director – para que se escuchen sus diálogos y sus insinuaciones “de algo” que va mucho más allá de cuanto se ve materialmente en escena. El teatro es el arte de ilusionar y el desnudo humano forma también parte de esa ilusión, como pudieran formar parte Dios o los dioses. __________________________________________ Créditos· artículo: "Desnudo y sexo explícito en el teatro" · autor: Franciso Nieva · fecha: 24 de Julio de 2002 · url: El Cultural, 24 de Julio__________________________________________ Mapa Ocho historiadores revisan ocho episodios legendarios__________________________________________ La España mítica al desnudo: - ¿Castilla es arcaica por definición y Cataluña moderna?
- ¿Fue Franco el responsable de que España no interviniera en la II Guerra Mundial?
- ¿Qué pasa con el exilio?
- ¿Y con la Transición?
Con medias mentiras y medias verdades, se ha construido una versión políticamente correcta de nuestra Historia reciente que hoy se revisa despiadadamente. El Cultural ha invitado a ocho historiadores para que analicen un mito de la España contemporánea, y lo desmonten o reivindiquen. Sin miedos, sin complejos. Ocho mitos al desnudo. __________________________________________ Relación final de artículos y autores· “El exilio: de la invisibilidad al reconocimiento”, por Virgilio Zapatero · “Castilla arcaica y Cataluña moderna”, por Fernando García de Cortázar · “Guerra de la Independencia”, por Antonio Morales Moya · “La Transición inmodélica”, por Charles Powell (la próxima semana)· “La Segunda República”, por Octavio Ruíz-Manjón · “Las Brigadas Internacionales”, por César Vidal · “Franco no nos libró de entrar en la II Guerra Mundial”, por Javier Tusell · “Los héroes del Alcázar de Toledo”, por Joseph Pérez __________________________________________ Mapa
25/01/2005
"Cambiaría todas nuestras pretensiones por un modelo fiscal como el de Navarra" (Josep Bargalló, conseller en cap de la Generalitat de Cataluña). ________________________________________ Escuché esta frase, que cito de memoria, en un estupendo y silenciado debate televisivo dirigido por Isabel San Sebastián. Bargalló insistió en que la gran reivindicación catalana es la autonomía económica. Esto me tranquiliza. Los pensadores ilustrados creían que las pasiones económicas eran menos peligrosas que las pasiones político-emocionales. La ventaja estriba en que los asuntos económicos se pueden calcular y discutir, mientras que las reclamaciones afectivas son insaciables. Kennedy dijo que el enemigo de la verdad no era la mentira, sino el mito, contra el que no se puede argumentar. ERC quiere un régimen fiscal como el de Navarra. Esto son habas contadas y no idolatrías vergonzantes. Los nacionalistas catalanes suelen decir que el resto de España les expolia un billón de pesetas. No es un billón, sino la mitad. Y no es expolio, sino colaboración a un proyecto de equidad constitucional. En el año 2002, últimas estadísticas que tengo, cada madrileño transfirió a las regiones más deprimidas 1.403 euros, mientras que cada catalán transfirió 624. Y no he oído quejarse a ningún madrileño de ser expoliado. Estamos construyendo una Europa de la solidaridad. España entera se ha beneficiado ya de los fondos estructurales. Ésta es la ética europea. El sueño de ERC no me parece catalán, porque Cataluña es europeísta; y no me parece de izquierdas, porque es insolidario. ________________________________________ Créditos· artículo: "Cambiaría todas nuestras pretensiones... " · autor: José Antonio Marina (filósofo) · fecha: 23 de Enero de 2005 · url: Crónica, 23 de Enero________________________________________ Mapa
20/01/2005
El pueblo vasco tiene derecho a decidir su futuro de conformidad con el derecho de autodeterminación de los pueblos (propuesta de reforma del Estatuto de Euskadi) ________________________________________ El año comienza con graves debates constitucionales. El Plan Ibarretxe y la Constitución Europea recomiendan un esfuerzo pedagógico para que combatan los argumentos y no las pasiones. En el origen de todas las constituciones hay una afirmación sobre la titularidad de la soberanía. La frase que comento se opone al artículo 1.2 de la Constitución Española, que dice: «La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado». La Constitución Europea, a su vez, nace «de la voluntad de los ciudadanos y de los estados de Europa». No dice nada de los pueblos y, ni siquiera, de las comunidades autónomas. El derecho de los pueblos, recogido en los convenios internacionales sobre derechos humanos, plantea problemas irresolubles desde el punto de vista teórico y práctico. Su finalidad era luchar contra el imperialismo, no resolver conflictos secesionistas. Por eso no se definió el procedimiento para identificar a un pueblo, es decir, al titular de ese derecho. Una solución, a mi juicio perversa, sería identificar al pueblo vasco por el deseo de soberanía, porque eso significaría que quien no la deseara no formaría parte de él. Quien habla en nombre del pueblo vasco debe decir cómo lo identifica. ¿El Parlamento vasco es la representación del pueblo vasco o el pueblo vasco tiene voz y derechos independientes del Parlamento?________________________________________ En esta pregunta hay dos acepciones diferentes de la expresión «pueblo vasco». - Una: el conjunto de personas avecindadas legalmente en la Comunidad Autónoma Vasca.
- Otra: una entidad mitológica, emocional y poética, que dicen habita, sin personalidad jurídica, sin identidad social y sin identidad racial, en los territorios de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra y en los territorios franceses de Iparralde.
Cuando Ibarretxe dice hablar en nombre del pueblo vasco, evidentemente no se refiere a esta entidad mítica -que no puede conferirle representación alguna-, a no ser que pretenda erigirse en «voz del pueblo», como hizo Hitler, que no es el caso. Tampoco el Parlamento vasco representa a ese «pueblo» sino sólo al conjunto real de los avecindados legalmente en los Territorios de Euskadi. Ocurre que el Parlamento vasco es una institución constitucional, que recibe la legitimación de la Constitución. - ¿Puede, entonces, proponer una reforma constitucional? Desde luego. Pero por los procedimientos especificados en la Constitución.
- Por último, según la doctrina internacionalista, el Derecho de los pueblos dentro de un Estado se satisface si tienen derecho de participación democrática en los asuntos públicos, sin discriminación alguna.
Ésta es la situación en la que están, sin duda, los habitantes de la Comunidad de Euskadi. Mejor dicho, que podrían estar si el terrorismo lo permitiera, y si se cumpliera estrictamente la Constitución. ________________________________________ Créditos· artículos: "El pueblo vasco tiene derecho... " y "¿El parlamento vasco es la representación... " · autor: José Antonio Marina (filósofo) · fechas: 9 y 16 de Enero de 2005 · url 1: Crónica, 9 de Enero· url 2: Crónica, 16 de Enero________________________________________ Mapa
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